Cuando recortar sale más caro: la salud bucal que Chile no puede perder

Cuando hablamos de salud bucal, muchas veces pensamos solamente en ir al dentista cuando aparece el dolor, una caries o una urgencia. Sin embargo, en Atención Primaria de Salud la odontología tiene una mirada mucho más amplia, profunda y humana, porque no se trata solamente de tratar una enfermedad, sino de acompañar a las personas durante todo su curso de vida.

La salud odontológica, al igual que el resto de las prestaciones de salud en APS, está inserta dentro del Modelo de Atención Integral de Salud Familiar y Comunitaria (MAIS), cuyo enfoque principal está centrado en la persona. Este modelo se sostiene sobre tres principios fundamentales e irrenunciables: la atención centrada en el usuario, la continuidad del cuidado y la integralidad de la atención.

Esto significa que no vemos al paciente como una atención aislada o como un problema puntual, sino como una persona que tiene una historia, una familia, un territorio y distintas necesidades que cambian a lo largo de su vida. Y precisamente ahí la odontología cumple un rol fundamental.

Nuestros CESFAM, CECOSF y postas rurales, distribuidos a lo largo de todo el país, son la primera puerta de entrada al sistema de salud y también el principal espacio donde se desarrolla esta atención odontológica continua. En el caso del Servicio de Salud Concepción, esto involucra comunas como Concepción, Chiguayante, San Pedro de la Paz, Florida, Santa Juana, Coronel y Lota, donde día a día se trabaja para acercar estas prestaciones a la comunidad.

Este acompañamiento comienza incluso antes del nacimiento. Durante el embarazo existe el GES de Salud Oral Integral de la Embarazada, que permite el acceso oportuno a diagnóstico, tratamiento y educación odontológica durante la gestación y el período posterior al parto. Esto no es menor, porque muchas veces la primera gran estrategia preventiva en salud oral comienza justamente con la madre. Educar a una madre es también proteger la salud futura de un hijo.

Luego, desde los seis meses de vida, los niños ingresan al control odontológico con enfoque de riesgo, conocido como Programa CERO, que se extiende hasta los 19 años. Este programa busca mantener a la población infantil y adolescente bajo control permanente, no esperando que aparezca la enfermedad, sino trabajando activamente en la prevención. A través de controles periódicos, evaluación de riesgo, educación y acompañamiento familiar, buscamos que nuestros niños crezcan con menos caries y mejores hábitos de autocuidado.

Dentro de esta misma etapa aparecen estrategias muy importantes como Sembrando Sonrisas, orientado a niños entre 2 y 5 años, que desarrolla acciones preventivas como la aplicación de flúor, la entrega de cepillos dentales y la educación en jardines infantiles y establecimientos educacionales. También está el GES de los 6 años, una etapa clave por la erupción de los primeros molares definitivos, donde una intervención oportuna puede marcar una gran diferencia en la salud futura.

La adolescencia también requiere continuidad. No basta con atender al niño pequeño; debemos consolidar hábitos, reforzar la educación y mantener controles que permitan llegar a la adultez con una mejor salud oral y no comenzar recién ahí a reparar años de descuido, reforzados además por el programa de atención integral a alumnos de enseñanza media.

En la adultez, las necesidades cambian y aparecen con mayor frecuencia los problemas de morbilidad odontológica. Aquí toman relevancia las atenciones en extensión horaria de los CESFAM, los programas odontológicos integrales para hombres y mujeres (anteriormente conocido como Más Sonrisas para Chile), y también la atención de pacientes con dependencia severa, quienes muchas veces requieren una respuesta sanitaria más cercana, digna y resolutiva.

Más adelante, a los 60 años, existe también una garantía explícita en salud: el GES de Salud Oral Integral del Adulto de 60 años, que permite acceso a tratamiento odontológico integral en una etapa especialmente importante de la vida. A esto se suman programas de mejoramiento del acceso a la atención odontológica, que permiten resolver prótesis removibles, endodoncias, periodoncia y otras prestaciones de especialidad que muchas veces serían inaccesibles para gran parte de la población si no existiera esta cobertura pública.

Porque finalmente no se trata solo de dientes. Se trata de alimentación, autoestima, habla, relaciones sociales, salud general y calidad de vida.

Por eso, desde la Atención Primaria existe una mirada profundamente integral del curso de vida de las personas. La odontología no está separada del resto de la salud; forma parte del bienestar completo de cada usuario y de cada familia.

Sin embargo, hoy esta realidad enfrenta una preocupación importante. A raíz de un informe emanado desde el Ministerio de Hacienda, se ha solicitado a distintos ministerios (entre ellos el Ministerio de Salud) evaluar recortes presupuestarios, suspensión o eventual eliminación de beneficios sociales y programas públicos, muchos de ellos fundamentales para la población más vulnerable de nuestro país.

Dentro de estos programas aparecen precisamente iniciativas odontológicas esenciales como el Programa Odontológico Integral, que contempla la atención integral de hombres y mujeres, estudiantes de enseñanza media y pacientes con dependencia severa; el programa de Mejoramiento del Acceso a la Atención Odontológica, que permite resolver prótesis, periodoncia, endodoncia y morbilidad odontológica en extensión horaria para usuarios de 20 años y más; y también Sembrando Sonrisas, que protege la salud oral de nuestros niños más pequeños desde los primeros años de vida.

Resulta difícil comprender cómo una reforma fiscal puede plantearse a costa de la salud de las personas, especialmente de quienes más necesitan del sistema público. Cuando se debilita la prevención, no se ahorra: se posterga el problema y se encarece el futuro. Un niño que no recibe prevención hoy será un adulto con más caries, más dolor y tratamientos más costosos mañana. Un adulto que no accede a una prótesis no solo pierde dientes; pierde calidad de vida, autoestima, capacidad de alimentarse adecuadamente y muchas veces también oportunidades laborales.

Recortar en salud bucal no significa simplemente disminuir una prestación odontológica; significa afectar directamente la dignidad de las personas y profundizar inequidades que ya existen en nuestros territorios.

La APS ha demostrado durante años que invertir en prevención es mucho más eficiente que gastar tarde en enfermedad. La odontología comunitaria no es un gasto prescindible: es una inversión sanitaria, social y humana.

También es importante que la comunidad conozca estas prestaciones, se informe y utilice oportunamente los servicios disponibles. Muchas veces existen beneficios y garantías que no se aprovechan simplemente por desconocimiento. La APS está presente en el territorio precisamente para eso: para acompañar, orientar y cuidar.

Pero también debemos hablar de corresponsabilidad. Acudir a los controles, no perder las horas asignadas, mantener los tratamientos y sostener hábitos de higiene diaria son parte fundamental del éxito de cualquier estrategia sanitaria. La salud no depende solo del sistema; también depende de nuestras decisiones cotidianas.

Si logramos entender que la prevención comienza desde el embarazo, continúa en la infancia, se fortalece en la adolescencia y se proyecta hacia una adultez y vejez más saludables, entonces estamos construyendo algo mucho más importante que una atención dental: estamos construyendo una mejor calidad de vida.

La meta no es solamente atender más pacientes. La verdadera meta es que cada vez más personas lleguen a la adultez mayor con más dientes, con menos dolor, con mejor salud y con la tranquilidad de haber sido acompañadas durante todo su curso de vida por una Atención Primaria cercana, humana y presente.

Y precisamente por eso, defender estos programas no es defender un presupuesto: es defender el derecho de las personas a vivir con salud, dignidad y oportunidades reales de bienestar.

Luis Pincheira
Luis Pincheira

Cirujano Dentista. Diplomado en Salud Pública.